Anoche soñé que me moría, pero la verdad no supe cómo hacerlo, entonces creo que al final no me morí

Anoche soñé que me moría. Me encontraba en un lugar, pegado a una pared y tenía una almohada entre mis manos. Por alguna razón tenía el pelo amarillo y desordenado de Billie Joe Armstrong, de Green Day -la banda de punk-rock-, quizás también tenía su cara… aunque no me acuerdo. Allí conmigo había alguien más, alguien más en ese lugar abierto, donde el color blanco tintaba la pared, el piso y el cielo.

Algo ocurrió… y empezamos a discutir… ese alguien se molestó conmigo y sacó una pistola apuntándome directamente al pecho. Tuve miedo. Inmediatamente pegué mi cuerpo más a esa pared en mi espalda y levanté la almohada hasta cubrirme el pecho -como si fuese un escudo capaz de protegerme ante un balazo.

Pensé: «Ya me voy a morir, este me va a disparar y me voy a morir…» Así pensaba y repetía en mi cabeza cuando de pronto el sujeto disparó. Sentí cómo la bala entraba en mi pecho, cortando lentamente la carne de mi pectoral izquierdo sin tocar ningún órgano… un tanto arriba del corazón… Y aunque fui consciente que el balazo no fue mortal, aún así pensé: «Esta bala en el corazón me va a matar…». Lo declaré con firmeza como si mi mente fuera capaz de controlar el destino fuera de mi cabeza y me convencí: «Ya estuvo… Me voy a morir».

Ya no era importante el sujeto que me disparó ni el motivo… lo importante era que la bala había roto mi pecho -arriba del corazón- y yo me decía y repetía: «Ahora sí me voy a morir…». Y fue entonces que empecé a esperar la muerte.

Esperé unos momentos y seguí esperando y esperando, queriendo sentir algo… y ni siquiera dolor, ni siquiera mareo, nada… solo pensaba «Ya me voy a morir… esta bala me mató»… pero no me moría. Pensé entonces que quizás morirme dependía un poco de mi, que era yo el que tenía que poner de mi parte para morirme y entonces… «¿Ahora qué? ¿Y ahora qué hago? ¿Me caigo… me desmayo? ¿por qué no me duele? ¿me caigo al piso? ¿quizás si cierro los ojos? ¿quizás si me relajo y empiezo a contar… 1, 2, 3… 4…? ¿Quizás si respiro profundo y despacio…? ¿Quizás si espero un ratito y sigo así… quizás así logro morirme? Creo que lo mejor es no forzarlo… a ver… 1, 2… 3… 4… Que raro… nada… Es de seguir probando…. Uy, creo que hoy sí ya me duele… hoy si… hoy si… Mejor respiro… 1, 2… 3… 4… ¿respiro o me relajo?… ¿y si mejor…?».


Comentarios

Deja un comentario