Parece que fue ayer que me encontré con un ladrillo,
un cuboide terracota de 24 por 12 por 5.
Allí mismo había también una ventana,
un escaparate con vestidos,
y unas ganas, qué ganas, unas ganas
de emancipar y liberar en mil fragmentos a esos vidrios.
Me contuve, conté hasta diez,
y fue así que aquel ladrillo
terminó como pedazo de pared
en una casa que sigo construyendo.
Ese ladrillo será uno más,
uno más ese ladrillo.

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