Microensayo
¿Por qué una casa? Porque una casa es en teoría o por concepto lo más parecido a un hogar. Es ese lugar seguro, puerto firme, donde uno puede descansar.
El otro día, conversando sobre el dolor, me decía alguien que el dolor que más duele es la desilusión. ¿Y qué es la desilusión? Hablemos primero de las ilusiones. Las ilusiones son construcciones mentales, es poner un ladrillo y otro, y pasta de cemento para unirlos, y tiempo y más tiempo, y sentimientos, felicidades proyectadas, cosas que no están pasando pero “pasarán” -pensamos- “qué lindo esto que viviremos”, “qué lindo cuando esto sea así”, “qué lindo esto lindo…” que realmente no es, que probablemente no será.
Ahora, hablemos de desilusiones. Bajo el mismo ejemplo de la casa en construcción, es tener que botar una pared porque no iba saliendo “como yo me imaginé”, es dejar tirado el proyecto un tiempo, porque nos quedamos sin fondos o recursos, es tener que parar la obra porque vino una tormenta, porque apareció una entidad regulatoria a decirnos que no tenemos autorización de hacer “esto o aquello”, y seremos multados o suspendidos, y en el peor de los casos, es un terremoto o una bola de demolición que destruye por completo esa casa en construcción.
Ahora tengo muchísimo más claro cómo que lastima y duele una desilusión, y más, mientras más reciente sea. Vivir y superar una desilusión es extremadamente doloroso, y una vez se sale o se supera, lo mejor es quizás no volver a esa situación. Porque tanto daño hace, porque es insano, porque está mal desde algunos puntos de vista. ¿Pero y entonces qué hacer si uno quiere construir su casa ante la situación de una desilusión reciente? ¿Se dejan tirados los proyectos, se desiste, se olvidan? Quizás no, quizás lo que se deba hacer es replantearlo buscando otro terreno, otro banco, otro arquitecto, otro barrio, analizar y buscar tener todo ordenado y bien hecho y construir esa casa en otro tiempo, en otro lado.
Aclaro que este es mi cerebro frío y ordenado que escribe, no mi yo pasional con el que tanto me identifico y tanto me gusta y disfruto.
Son las 7:34 a.m., y es demasiado temprano para una desilusión. Me voy a tomar un café.

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