(Relato y reflexiones de guerra).
Cuando me enlisté en las fuerzas armadas, nunca pensé que realmente alguien fuera a darme un tiro. Dos semanas después, me encuentro en medio de la montaña; rodeado por el enemigo, con 12 fusiles apuntándome a la cara.
Un pelotón de rebeldes nos atacó por sorpresa; siendo yo, el único sobreviviente. Al caer el último de mis compañeros con una bala en el cuello; me armé de valor y traté de huir -se necesitan más huevos para enfrentar a nuestros coroneles por abandonar el campo de batalla, que agarrarse a balazos con el enemigo-. Aunque la ruta de escape estaba libre y trazada; no contaba con la puntería de Isaías Hernández, experto francotirador; que ya había pulsado el gatillo antes que yo diera el primer paso. De pronto, lo que nunca pensé que ocurriría, estaba pasando.
Y aquí estoy en el suelo; sangrando por el hombro izquierdo en medio de las botas y fusiles del escuadrón Anguila, que me apuntan directamente a la cabeza. Aunque todos dirigen su vista hacia mí; por alguna extraña intuición, puedo notar que sólo uno me mira realmente. Su apariencia indica que es el más joven e inexperto de todos. Aunque tiene la cara llena de lodo, su faz es limpia y clara. Pareciera que nunca ha matado a nadie. Le tiemblan ligeramente l as piernas. Bajo la gorra de militar al estilo “Ché Guevara” se asoman unos rizos color negro. Me recuerda a mi hermano menor. Entre los murmullos que salen de las bocas de mis captores, se escucha como alguien dice: “a este, hay que reventarlo”.
Pienso inmediatamente en mi casa. En el día que le dije a mis padres que no quería saber más de ellos y me fui de allí para el cuartel. Luego, pienso en mi alma. No estoy listo. Como puedo hago un acto de contrición, y me abandono en las manos de Dios. Dirijo nuevamente la vista al muchacho pelo negro y, veo cómo con sus dedos acaricia el gatillo del fusil. Está nervioso… se le va ir un tiro. - Entre él y yo no existe nada en común. Lo único que nos une, es lo opuesto de nuestros ideales.
Y en realidad… ¿Estamos aquí por nuestros ideales? ¿Los ideales de los Generales; o los ideales de una Nación? Aún así…, es demasiado irreal. ¿Qué es en realidad una Nación, sino un conjunto de individuales con intereses dispares? Unos libertad, unos yugo; unos todo, unos nada..., y todo lo que exista en medio. Visto en perspectiva, ¿Qué nos hace diferentes de un operario en una maquila de Soyapango? ¿Por qué trabajan ellos? ¿Por qué luchamos nosotros? Al final del día, la respuesta es la misma… por pan. Para vivir. Y entonces, ¿por qué, arriesgo mi vida para vivir? ¿Qué es vivir de esta manera, si no morir por anticipado... o aprender a comer vidrio con manteca?

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