(Poema de “Independencia”).
Ante la puerta imaginaria...
de una ciudad llena de ambiguas historias; de ambiguas personas,
que no saben si es que son
queso o un quinteto para derretir…
Un niño desnudo juega a las canicas.
En un lugar, una ciudad,
que es ésta y, es cualquiera.
Sin monumentos, ni jardines,
ni tumbas, ni poemas;
sin nada alrededor
que se pueda describir.
Aquí crece, vive y muere;
quien es nadie, quien es nada.
Quien compró su identidad,
a una extranjera.
Dónde nadie da la vida,
porque a nadie pertenece ésta tierra…
Que es de “sálvese quien pueda”.

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