Un Caballo muerto en la vía, luce todavía la montura. Su cuello cual capricho de Picasso, sus rubias crines adornadas… con moscas, gusanos y pulgas.
No ha empezado a hincharse todavía, ni hay perito que haga eco a su mítica grandeza. No hay niños revoloteando, ni zopes; es miércoles... están en la escuela.
Solo, sin pena ni gloria; Su jinete… sigue siendo misterio. Es por eso Caballito de oro… Caballito rey de la verde pradera, que este día te hago un favor:
¡Fuiste vos el más grande, el más noble! El más fuerte y más fiel garañón. Las Valquirias te cantan canciones… ¡Ni el Sol se compara con vos!
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