Me da miedo que vuelva el Charly de ayer; que bosteza en silencio en lo oscuro. Que come a escondidas, después de beber… Un litro de whisky, con un huevo duro.
“Aunque es bueno beber; un trago a la vez, es mejor, hacerlo seguro: abriendo la boca y sin respirar... Mejor agua en lugar de cianuro”.
Me da miedo que salga el Charly de ayer; el que mira a las moscas con odio. Que cocina y ahuma la carne de res… Que teme a la furia del lento microbio.
“En todos mis años de tanto comer; esculpí un proceso infalible: comer al revés, primero la sal… Vistiendo el pelaje de un tigre”.
Me da miedo que viva ese Charly de ayer; que se duerme en el mar, en el lago silvestre. Que corre saltando, dos pasos por vez… Adicto a las danzas ecuestres.
“Es verdad que bailar requiere talento; sobretodo en el agua caliente. Por eso inventé un método lento… Aplaudiendo, apretando los dientes”.
Me da miedo que duerma ese Charly de ayer; que corría, y vivía en “la cicle”. El que no perdonaba una pizza o gruyère… Aduciendo destreza invencible.
“Pasé muchos años de mi juventud; persiguiendo montañas agrestes. Balanceando un pingüino entre ceja y nariz… Desde el alba, hasta el Sol al ponerse”.
Me da miedo que salte ese Charly de ayer; que nadaba con orcas y leones marinos. Que escribía poesía con un solo pie… Sazonando relojes a puro sonido.
“Una noche encontré en un gélido mar; un triste y profundo poema. Y obligado a toser, me puse a imitar… El tic-tac de una máquina en huelga”.
Me da miedo olvidar a ese Charly de ayer; que aprendió a sacar agua el pozo. Que rimando de noche, un cigarro a la vez… Cruzó el mar navegando en un oso.
“Muchas veces vivir, da lugar a soñar; A dormir con ventanas abiertas. Es por eso que quiero por siempre escuchar… A esa voz… Que llevo en las venas”.
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