Sandía

Érase una vez una sandía,

que paseaba por las noches en el parque.

Era gorda, era manchada, era jugosa,

era verde, era redonda, era sandía.

 

Y apareció diciendo ayer que era una idiota;

y dijo esto y, vino un cuervo a reafirmarle,

que si era idiota, pero no por ser sandía,

era idiota por creerse así ella misma.

 


Comentarios

Deja un comentario