Estereotipo de aluminio condensado. Caminante, recatado, inmensurable. Acantilado, valle andino despejado, de terciopelo y filarmónico en el acto.
Decantador de encantadoras maravillas. Escalinata triangular y diez cuadrigas. Lanza en fuego romancera y añejada. Cubo doble circular extravagante.
Para siempre y hasta nunca está de fiesta. Y una ciruela de color de Zaragoza. En un desierto de espejismos y de agua, va coloreando los paisajes una rosa.
Cruel impasible detractor de la justicia. Enciclopédico, ilustrado vagabundo. Acelerado en margarina de ave justa, va a lo bandido, a lo bribón, a lo granuja.
Cielo falso de avestruces y tucanes. Duelo lento y remedio sabatino. Cocinera de pasteles y de libros. Flauta persa hipnotizante acechadora.
“¡Date prisa que ya viene el sinsentido!, ¡Amenazando con su fiebre abrasadora!”.

Deja un comentario