Sentado a la orilla del pozo, miro hacia el valle escondido. Pienso en los años que pasan, pienso en mi oculto delirio.
Busco una oculta respuesta a una pregunta olvidada; quemándome el Sol en el cuerpo, cuando es día y no queman las hadas.
Las hadas de fuerte alarido, que vuelan desde hace unos años; que habitan desiertos enormes de rocas y dunas deformes.
Sentado apoyado en el pozo, un pozo de aguas oscuras, deseo beber de esas aguas, mas temo que sepa a amargura.
Así, mientras soy el objeto, de una fuerte y profunda mirada; que asoma su rostro y su pecho, entre vidrio y cortina, ventana.
Busco una oculta respuesta a una pregunta olvidada, en lugar y en un tiempo secreto; en plática, en mente o en alma.
¿Qué será esta tensión delicada, que se asoma entre golpe y silencio? ¿Qué será eso que deja a mi alma… insomne, esperando, despierto?
¿Qué demonios le ocurre al silencio?

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