Camina, camina, camina, camina… Se detiene. Respira. Se libera y se vuelve… No hay nadie en la arena, no hay nadie al acecho.
Se quita de encima herramientas y equipo, desenrolla nervioso un papel pergamino. Pero antes de verlo voltea a los lados… y no hay nadie en la playa, ni curioso, ni barco.
Luego observa y atento revisa los datos. ¡Por supuesto, es un mapa! De un tesoro de antaño… ¡Una joya preciosa! De piratas o naufrago.
Camina, camina, camina, camina… con la pala en la mano, y los ojos buscando… buscando la marca, que aquel mapa ha indicado.
¡Y la encuentra en la arena! ¡Es un sable enterrado! ¡Y feliz de tenerlo, viene dando de saltos! Pero otra vez se detiene. Y ve por lo bajo… y no hay nadie en la playa, ni curioso, ni barco.
Se arremanga y, se frota deseoso las manos. ¡Comprará con aquello un castillo dorado! ¡Se verá muy honrado en las fiestas y baños! ¡Habrán mil doncellas deseosas de amarlo!
Quita arena, y arena, y arena, y arena. Mueve conchas, estrellas de mar y unas piedras. Va sudando y sus ojos respiran codicia. Va moviendo la pala, y comiendo avaricia.
¡Y de pronto! Un golpe y sonido. ¡Y una cara expresiva con ansia! Una vista al paisaje, a los lados… y no hay nadie en la playa, ni curioso, ni barco.
Suelta pronto la pala y, utiliza las manos. Va llenando de arena las uñas y brazos. Y sedienta su alma, clama y ¡Grita codicia! a medida que sale, en la arena una caja.
Opaca madera y encajes de hierro, revela la arena, que mueve los dedos. Sudor, boca seca y entrañas hambrientas… de ambición, de poder, de riquezas doradas.
Allí frente a él, su fortuna encontrada. Aguarda y espera el ser rescatada. Y no hay más barrera, que un candado de espadas. Que incrementa su sed, incrementa sus ansias.
Viene luego a tomar con las manos la pala. Y golpea con fuerza el candado y coraza. Cada golpe en su mente suena a oro y rubíes. Se imagina y se piensa en vestidos de plata.
Y otra vez otro golpe, y sudor en la espalda. Otra vez la codicia a sus manos reclama... y de pronto un chasquido. Una llave forzada. ¡Suena así, para aquel su fortuna encontrada!
¡Tira luego la pala y, remueve el candado! Pero otra vez se detiene. Y, voltea a los lados… y no hay nadie en la playa, ni curioso, ni barco.
Temblorosas las manos y, la mente extasiada. Va forjando una historia en riquezas y bancos. ¡No más trabajo en talleres! ¡No más hambre en verano! No más anhelo, ni envidia... ¡Sólo riqueza y encanto!
Y así estaba en su sueño, embebido y sangrando. Consumido en codicia y, sin más soportarlo ¡Abre y grita contento! ¡Abre y grita extasiado…!
…Pero luego el silencio. Una vista alocada. Un gemido de muerto. Una faz demacrada. Un vacío en aquello… ¡Un vacío en la caja!
Riquezas y sueños... El honor y la fama… Las glorias de un siglo… Se van ahora esfumadas. Un grito hacía el cielo. Una figura tumbada.
Una pala en la arena, unas manos moradas. Y como antes y siempre, Una vista a los lados… y no hay nadie en la playa, ni curioso, ni barco.
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